La chispa que permanece
Sobre vulnerabilidad, resiliencia, pérdida de vitalidad y esperanza en el trauma
Quienes lo han vivido saben que, después de una experiencia traumática, se pierde todo sentido de esperanza y de vitalidad. Muchas veces no es inmediato, muchas veces es años después del —o los— sucesos, como en mi caso: el trauma acumulado llegó con su ola que lo inundó todo a mis 29 años, cuando me sentí segura, cuando había encontrado al fin un espacio de calma, seguridad vincular, económica y física.
Cuando llega, el cuerpo pareciera entrar en un estado de hibernación, de reposo casi absoluto. No hay anhelo, no hay esperanza, no hay fuerza. Se siente como que apenas quedara vida, como si la llama se apagara poco a poco, como una noche que pareciera eterna, apenas tolerable, casi intolerable a veces y, para muchas, intolerable.
Nos preguntamos, una y otra vez, buscando sentido donde no siempre hay respuesta:
Sinceramente, no he encontrado respuestas finales a estas interrogantes en estos años. Son misterios que he aceptado como tal. Lo que sí sé es que mi forma de ver la vida se transformó completamente. Ya no creo en que a la gente buena le pasan cosas buenas y a la mala le pasan cosas malas. Sencillamente no es así.
Me reconcilié
y fue liberador
La vida no es tan fácil de entender. Pareciera que muchas veces es al contrario: que a la gente sensible le suceden atrocidades y aquellos enfermos de poder viven sin consecuencias. Sin embargo, me reconcilié con esto.
Ya no estaba atada al día en que ocurriera la justicia para liberarme
No necesitaba el castigo en el victimario para sentirme viva
Solté toda expectativa de justicia — mi camino fue otro
No digo que sea la única forma. Fue la mía, mi experiencia única y personal.
Construir mi
propia guía moral
"Hacer el bien porque es lo que quiero para mí y por mí, no por recompensa, no por castigo."
Comencé a reevaluar cómo me vivía yo el bien y el mal. Sí, son conceptos tremendos, gigantes, pero necesitaba que esa parte del mundo fuera mía. Comencé a creer en una forma de ver la vida siendo fiel a mí misma.
Construir un sentido de guía moral propia, anclada a mi cuerpo, a mis necesidades, sabiendo que no hay recompensas. Tal vez tampoco haya castigos justos, entendibles, lógicos en esta vida, al menos no entendibles para mí.
He ido necesitando soltar, soltar el control, aceptar que por ahora no entenderé todo. Y que quizás esa necesidad de entender es necesidad de consuelo — y el consuelo también se halla en el cuerpo, en el abrazo, en lo que me sigue pareciendo bello.
Reconectar con la belleza es toda una nueva etapa. Porque en el lugar del trauma todo se vuelve insípido, descolorido, displicente... pero siempre hay una chispa de vida, siempre. En ti, en tu cuerpo.
Venimos cableadas biológicamente no solo para sentir y sobrevivir al gran dolor, sino también para sentir placer, destellos de seguridad, conexión, armonía, alegría, juego. Solo hay que saber encontrarlo, con la guía adecuada.
la chispa
siempre está
Placer
Destellos de seguridad y conexión que el sistema nervioso reconoce como hogar.
Armonía
El ritmo natural del cuerpo que sabe cómo volver al equilibrio, siempre.
Juego
Alegría que emerge cuando el sistema nervioso siente que es seguro.
"Lo cierto es que cuanto más poder implícito tenga una semilla, más tardará en germinar. La semilla de un tejo y la de un girasol tienen un tamaño idéntico. Sin embargo, mientras que el girasol llega a su máximo desarrollo en unos meses, el tejo tiene una complejidad mayor, comienza a un ritmo diferente y sigue su propio reloj biológico. Puede que necesite diez años para alcanzar solo la altura de un girasol, pero puede vivir hasta 5.000 años. Y lo mismo sucede con todas las ideas y las acciones humanas."
Si en algún momento te preguntas cuándo pasará el dolor, el silencio, la pausa — y cuándo llegará tu florecimiento, que es posible, es tu derecho, y está destinado a ser parte de tu camino — tal vez esto te traiga consuelo.
No estás sola. Somos muchas supervivientes — sí, supervivientes, no sobrevivientes.
Encuentra a tu terapeuta, a tu red, a tu aquelarre. Si crees que mi visión te representa, te invito a conocer mi trabajo en lavozdelcuerpo.com.
Un pequeño ejercicio para ti
Una práctica somática de reconexión con esa chispa, ese destello que siempre permanece en tu cuerpo.
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